POLANCO SEIJAS ABOGADOS
El ejercicio del Derecho penal por parte del Abogado es lo más parecido a un arte.
No se trata de lo que diga la norma sustantiva o procesal. Es saber cuándo, cómo y qué decir, saber callar, acertar con quién hablar, intuir cuándo proponer, horas de pasillos, ratos con funcionarios inundados de expedientes para que no se olviden de nuestro expediente, en ocasiones, fugaces entrevistas con Secretarios Judiciales por despropósitos procesales que desfacer o aún más fugaces reuniones con Sus Señorías, si tienen un sentido del servicio ciudadano y optan por atendernos.
Aprender rápido que una libertad no se consigue por llorar la situación familiar o económica de nuestro cliente; que por mucho que el Fiscal diga que no, hay que arrancar un sí; que son más los que desisten que los que fracasan; que ser un martillo pilón es una virtud y si somos pesados, también hemos de ser simpáticos.
Tener el convencimiento propio que hacer justicia es lo que hacemos los Abogados y que conseguimos que la apliquen buenos Jueces que ven nuestro trabajo, leen nuestros escritos y dudan de su propio juicio cuando perciben nuestro denuedo.
Hacer justicia es sólo tener razón y que te la den, o, mejor, hacer que te la den.
El ejercicio del Derecho penal por parte del Abogado es lo más parecido a un arte.
No se trata de lo que diga la norma sustantiva o procesal. Es saber cuándo, cómo y qué decir, saber callar, acertar con quién hablar, intuir cuándo proponer, horas de pasillos, ratos con funcionarios inundados de expedientes para que no se olviden de nuestro expediente, en ocasiones, fugaces entrevistas con Secretarios Judiciales por despropósitos procesales que desfacer o aún más fugaces reuniones con Sus Señorías, si tienen un sentido del servicio ciudadano y optan por atendernos.
Aprender rápido que una libertad no se consigue por llorar la situación familiar o económica de nuestro cliente; que por mucho que el Fiscal diga que no, hay que arrancar un sí; que son más los que desisten que los que fracasan; que ser un martillo pilón es una virtud y si somos pesados, también hemos de ser simpáticos.
Tener el convencimiento propio que hacer justicia es lo que hacemos los Abogados y que conseguimos que la apliquen buenos Jueces que ven nuestro trabajo, leen nuestros escritos y dudan de su propio juicio cuando perciben nuestro denuedo.
Hacer justicia es sólo tener razón y que te la den, o, mejor, hacer que te la den.
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